Y es que falta nada y menos. Muchos nos pondremos en camino en dos días, pero todavía nos queda mucho por hacer. Personalmente, ese mucho que hacer abarca los escudos que llevaré al evento para vender.
En algo menos de una semana, semana que me he tomado, quizás, demasiado tranquilamente, he ensamblado tres heráldicos, con la idea de, entre hoy y el jueves, encintarlos y decorarlos con vinilo. Hoy mi socio me ha dicho que no podrá terminar los suyos, así que de repente tengo que repasar y decorar ¡cinco! Y menos mal que no le ha dado por ensamblar el sexto...
"¿Y si tienes tanto que hacer, se puede saber qué hacer al pc?", "Oye, que me he pasado la tarde currando y cargando los cinco escuditos de aquí para allí, déjame descansar un poco, ¿no? Así de paso busco alguna decoración bonita, Si total, no tengo cinta suficiente para todos, tendré que comprar mañana...".
Qué dura la vida del procastinador. Me consuela un poco saber que no soy la única que se ha topado con la semana del evento de un topetazo, pero estoy segura de que el estrés del momento valdrá la pena para todos ellos y para mí.
Dos días solamente. Bueno, día y medio. Lo pienso y un hormigueo me recorre las tripas. Va a ser mi primer rev con caracterización, mi primer rev fuera de Galicia, mi primera vez de comerciante, mi primera reunión presencial con los compañeros del Concilio... Demasiadas primeras veces a mi edad, espero que no me dé un ataque o algo.
Es gracioso, pero lo que más nerviosa me pone es si gustarán los escudos y si los daré vendido. Parece una chorrada, pero tengo un problema grave con cada cosa que hago/construyo/diseño/ensamblo, y es que me encariño demasiado, es mi creación, mi bebé, ¿y quién no quiere ver a sus hijos triunfar?
Obviamente, como los materiales y el modo de ensamblado son nuevos, ideas en su mayoría de Muro, ya sabéis cuál será la siguiente entrada en el blog. ¡Más tutoriales!
Ahora sí, después del descanso, la pausa para comer y un par de calmantes para la migraña, toca seguir currando. Para los guerreros que vayan a la Isla, ¡nos veremos pronto! Para los que no... ¡vosotros os lo perdéis!
martes, 25 de agosto de 2015
viernes, 7 de agosto de 2015
Más proyectos, trabajos e ilusiones en agosto
El verano... ¡Ay, el verano! Época de buen tiempo, playa, vacaciones, descanso y relax... excepto para los organizadores de actividades alternativas. Así es, porque verano es esa época del año en que el trabajo y los estudios nos dan una tregua y en vez de aprovecharla, nos ponemos a organizar cositas para que las vacaciones las disfruten otros. Ya veis, así de masoquistas somos nosotros. Y como verano que es, en agosto tenemos actividades a mansalva.
Para empezar, durante lo que queda de mes, en la AJSV tenemos todavía la Arena de Gladiadores, un sistema de combate por parejas cuyo reglamento ya parece interesar a otras asociaciones, que nos han propuesto un torneo autonómico anual. Además, colaboraremos con otros eventos de gente incluso más masoquista que nosotros. El viernes 14 viajaremos a A Guarda para conocer a un grupo de novatos (y no tan novatos) de jugger, que está creciendo rápidamente, para estrechar lazos entre núcleos. Al día siguiente, sábado 15, organizaremos un torneo de softcombat en el evento EstíoFreak 2015 organizado por nuestros amigos de la Asociación Freak. Y el fin de semana siguiente, días 22 y 23, haremos exhibiciones y una nueva actividad, también salida de nuestras insanas cabecitas, en la próxima edición de la VigOtaku. Si queréis saber de qué se trata, no dudéis en pasaros por la A.VV. Lavadores para comprobarlo.
Pero no sólo de pan vive el hombre, y aunque sea mi bebé, no sólo de la AJSV vivo yo. Como la mayoría sabréis, pertenezco también a COGA, esa increíble asociación que, salida repentinamente de la nada, se ha hecho un enorme hueco en el panorama del ocio alternativo al batir récord de cifras organizando las dos últimas Expotakus de A Coruña. Y, efectivamente, no sólo de la Expotaku vive COGA, por lo que, como buenos masoquistas, también se pasan el verano trabajando. Esta vez en la 2ª edición de Los Juegos del Hambre, una guerra de supervivencia con globos de agua que consiguió muy buena acogida el verano pasado. Este año se hará el jueves 20 en el parque de Castrelos, al igual que el año pasado, pero viene con novedades que no os podéis perder.
Y el último finde de agosto está reservado para un evento muy especial, al que no acudo con ninguna asociación, pero que recomiendo muy encarecidamente (aunque las entradas se han agotado hace meses). Os hablo del Festival de La Isla Esmeralda, organizada por Versum, empresa muy reciente que entra pisando fuerte con un rev inmersivo de fantasía medieval, un rev llamado a convertirse en algo muy gordo en España. Para empezar, estamos hablando de un rol inmersivo en una isla. ¡UNA ISLA SÓLO PARA ELLO! Si eso no os resulta suficientemente épico, apaga y vámonos. Pero es que además tiene mucho más que eso. ¡Son dos días completos (viernes por la tarde a domingo) de actividades (propias del evento y propias de la isla), juegos, carreras, combates, torneos, talleres conciertos, concursos, campamentos temáticos, mercadillos, interpretación, lucha, diversión y muchas, muchas más cosas! Un evento para todos los públicos. Cuando vi el precio de las entradas me asusté, 100 leurillos, ni más ni menos, mucho dinero para una pobretona como yo, pero a día de hoy los considero tremendamente bien invertidos. Te ofrecen no sólo una experiencia increíble (puede que no sea la Drachenfest, pero tiempo al tiempo), sino también alojamiento completo con no dos, ni tres, ni cuatro... ¡sino cuatro comidas al día!; autobús y ferry de Vitoria a la isla y vuelta; monedas de juego para apostar, comprar, ganar, invertir...; un concierto de música folk en directo el sábado por la noche, y muchas más cosas. Y me considero afortunada, porque, si bien no podré participar, precisamente por lo pobretona que soy, sí que asistiré en calidad de mercader con el puesto de esgrima histórica de Arcensis, así podré al fin conocer a algunas personas muy especiales, a mis compañeros del Concilio de Herreros, y podré comprobar de primera mano la organización de un evento de dimensiones épicas (y de paso, intentaré conseguir alguna de esas monedas de juego como recuerdo, deseadme suerte).
Así que ya veis, si os aburrís en verano es porque queréis, no tenéis excusa para quedaros en casa sin hacer nada.
Para empezar, durante lo que queda de mes, en la AJSV tenemos todavía la Arena de Gladiadores, un sistema de combate por parejas cuyo reglamento ya parece interesar a otras asociaciones, que nos han propuesto un torneo autonómico anual. Además, colaboraremos con otros eventos de gente incluso más masoquista que nosotros. El viernes 14 viajaremos a A Guarda para conocer a un grupo de novatos (y no tan novatos) de jugger, que está creciendo rápidamente, para estrechar lazos entre núcleos. Al día siguiente, sábado 15, organizaremos un torneo de softcombat en el evento EstíoFreak 2015 organizado por nuestros amigos de la Asociación Freak. Y el fin de semana siguiente, días 22 y 23, haremos exhibiciones y una nueva actividad, también salida de nuestras insanas cabecitas, en la próxima edición de la VigOtaku. Si queréis saber de qué se trata, no dudéis en pasaros por la A.VV. Lavadores para comprobarlo.
Pero no sólo de pan vive el hombre, y aunque sea mi bebé, no sólo de la AJSV vivo yo. Como la mayoría sabréis, pertenezco también a COGA, esa increíble asociación que, salida repentinamente de la nada, se ha hecho un enorme hueco en el panorama del ocio alternativo al batir récord de cifras organizando las dos últimas Expotakus de A Coruña. Y, efectivamente, no sólo de la Expotaku vive COGA, por lo que, como buenos masoquistas, también se pasan el verano trabajando. Esta vez en la 2ª edición de Los Juegos del Hambre, una guerra de supervivencia con globos de agua que consiguió muy buena acogida el verano pasado. Este año se hará el jueves 20 en el parque de Castrelos, al igual que el año pasado, pero viene con novedades que no os podéis perder.
Y el último finde de agosto está reservado para un evento muy especial, al que no acudo con ninguna asociación, pero que recomiendo muy encarecidamente (aunque las entradas se han agotado hace meses). Os hablo del Festival de La Isla Esmeralda, organizada por Versum, empresa muy reciente que entra pisando fuerte con un rev inmersivo de fantasía medieval, un rev llamado a convertirse en algo muy gordo en España. Para empezar, estamos hablando de un rol inmersivo en una isla. ¡UNA ISLA SÓLO PARA ELLO! Si eso no os resulta suficientemente épico, apaga y vámonos. Pero es que además tiene mucho más que eso. ¡Son dos días completos (viernes por la tarde a domingo) de actividades (propias del evento y propias de la isla), juegos, carreras, combates, torneos, talleres conciertos, concursos, campamentos temáticos, mercadillos, interpretación, lucha, diversión y muchas, muchas más cosas! Un evento para todos los públicos. Cuando vi el precio de las entradas me asusté, 100 leurillos, ni más ni menos, mucho dinero para una pobretona como yo, pero a día de hoy los considero tremendamente bien invertidos. Te ofrecen no sólo una experiencia increíble (puede que no sea la Drachenfest, pero tiempo al tiempo), sino también alojamiento completo con no dos, ni tres, ni cuatro... ¡sino cuatro comidas al día!; autobús y ferry de Vitoria a la isla y vuelta; monedas de juego para apostar, comprar, ganar, invertir...; un concierto de música folk en directo el sábado por la noche, y muchas más cosas. Y me considero afortunada, porque, si bien no podré participar, precisamente por lo pobretona que soy, sí que asistiré en calidad de mercader con el puesto de esgrima histórica de Arcensis, así podré al fin conocer a algunas personas muy especiales, a mis compañeros del Concilio de Herreros, y podré comprobar de primera mano la organización de un evento de dimensiones épicas (y de paso, intentaré conseguir alguna de esas monedas de juego como recuerdo, deseadme suerte).
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| La isla de Zuhatza, escenario del Festival de la Isla Esmeralda |
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| Monedas del evento |
Así que ya veis, si os aburrís en verano es porque queréis, no tenéis excusa para quedaros en casa sin hacer nada.
sábado, 6 de junio de 2015
Reseñas y más reseñas
Dos semanas que han pasado sin darme cuenta. Dos semanas desde un evento de proporciones épicas. Y cuando digo épicas me refiero a enormérrimas. La Expotaku de este año ha sido increíble. Mucho más grande de lo que esperábamos cualquiera de nosotros. Ya he agradecido a las personas oportunas todo lo que debía agradecer, pero haré igualmente una pequeña reseña a modo de diario aquí.
El miércoles llegamos a Coruña muy nerviosos, los jefes tenían que atar todavía un par de cabos antes de ponernos manos a la obra. ¡Y qué obra! Para empezar, el espacio reservado para este año era mucho mayor que el del año pasado, esperábamos una afluencia algo mayor de gente, aunque ni de lejos la que acabamos teniendo. El jueves llegamos al recinto a las 8:30, pero no nos fuimos de allí hasta casi las 00:00. Y eso no fue nada comparado con el resto de días.
El viernes comenzamos calentando, algo suave aunque ya se notaba que el espacio ampliado era totalmente necesario. Día bastante tranquilo, la gente todavía no se había dado cuenta de la cafetería que había al fondo, las actividades se sucedieron sin percances. Bastante agotador pero bien.
El sábado casi nos volvemos locos. Y no bromeo. Sólo la cantidad de gente que acudió entre el viernes y el sábado ya suponían la cantidad completa de asistentes del año pasado. Filas eternas que daban la vuelta a ExpoCoruña, dos taquillas permanentemente abiertas para dar abasto, cola incluso para entrar y para salir, el descubrimiento de la cafetería a la hora de comer... No estábamos preparados y el resultado fue bastante caótico. No teníamos tiempo para sentarnos, para pensar... Algunas personas no pudimos siquiera comer en todo el día. Quise pasarme un rato por el stand de la AJSV, pero el único momento en que pude acercarme a preguntar cómo iban fue entre carrera y carrera. De todos modos, tuvieron bastante éxito, traducido en varios jugadores nuevos que nos descubrieron allí y en 36 inscritos en el torneo de softcombat del domingo. También se pudo ver el éxito en el hecho de que rompieron la gran mayoría de mis armas, y no es broma, eso quiere decir que hubo muchos novatos probándolas.
Ese día sufrimos un estrés que no nos esperábamos, durante los días siguientes me fui enterando de que todos en algún momento quebramos durante ese día, que a la mayoría se nos habían llegado a escapar unas lágrimas antes de poder continuar con el trabajo, y no es para menos. Veinte personas entre organizadores y voluntarios no éramos suficientes para una jornada con más de 9000 personas. Pero, aún no sé cómo, salimos vivos de allí. Y al llegar al hotel nos dimos cuenta de nuestra propia hazaña. Y todo ese estrés de repente valió la pena. Vaya si valió la pena, fue el orgullo personificado. Y yo me sentí orgullosa por partida doble, por COGA y los voluntarios, por sobrevivir al sábado, y por la AJSV, que, más allá de su labor durante el evento, todavía nos ayudaron aquí y allá, cocinando en la cafetería, colaborando en información, sellando en salida e incluso pegando cables por todo el recinto.
El domingo fue un alivio en comparación, pero apenas nos quedaban fuerzas. Sin embargo, a medida que pasaba el día, nuestro humor iba mejorando, y logramos acabar el evento no sólo en pie, sino además con una sonrisa en la boca. Y nada más cerrar las puertas, de repente, nos sentimos vacíos, conscientes de que se había acabado. Fue una sensación extraña, al menos por mi parte. Sólo quería que acabara para poder ir a comer y descansar, pero en cuanto lo hizo, no podía pensar más que en repetir YA. Y esa sensación se acrecentó al día siguiente, después de terminar de recoger durante toda la mañana, y esta vez para todos. Ciertamente necesitamos descansar un par de días para volver a hacer acopio de fuerzas, estábamos muertos. Pero si en mi mano hubiese estado, yo hubiera vuelto el fin de semana siguiente para repetir.
Pero no podía, porque ese fin de semana teníamos la última jornada de liga de la AJSV, que reuniría tres jornadas en una, además de las jornadas de la recuperación, suponiendo 19 partidos en un sólo día. ¿Quién dijo algo de otra maratón?
Además, iba a ser la primera y única jornada en la que yo iba a participar, con Gallaecia, un equipo compuesto en su mayoría por freelances y que iba en último lugar sin haber ganado un solo partido. Y así fue como terminó la liga. Supongo entonces que no me había recuperado del todo, pero tampoco tuve un buen día, así que no pondré excusas. Jugué mal, y me entendí bastante poco con mis compañeros, aunque ciertamente a alguno ni siquiera los conocía. Pero descubrí algunas cosas de mi forma de jugar: mi habilidad con las duales varía demasiado dependiendo de mi estado de ánimo; ser escudera zurda me resulta tremendamente útil contra kettes zurdos, y tengo que empezar a correr habitualmente porque mi culo pesa demasiado. Por ello, me alegro de haber participado, y también de haberlo hecho con quien lo hice. Bueno, por eso y por el aliciente que significa para mí haber ganado el diploma a mejor duales, por muy poco que eso signifique para la inmensa mayoría.
Y sin más, quiero dar la enhorabuena a Valar Morghulis, bicampeones invictos, a Trenckos y Brenckos por la plata y el bronce (acaparadores), a los ganadores de diplomas y, en realidad, a todos los que han participado aunque hayan vuelto a casa con las manos vacías, aunque espero que con las mentes un poco más llenas, como yo.
El miércoles llegamos a Coruña muy nerviosos, los jefes tenían que atar todavía un par de cabos antes de ponernos manos a la obra. ¡Y qué obra! Para empezar, el espacio reservado para este año era mucho mayor que el del año pasado, esperábamos una afluencia algo mayor de gente, aunque ni de lejos la que acabamos teniendo. El jueves llegamos al recinto a las 8:30, pero no nos fuimos de allí hasta casi las 00:00. Y eso no fue nada comparado con el resto de días.
El viernes comenzamos calentando, algo suave aunque ya se notaba que el espacio ampliado era totalmente necesario. Día bastante tranquilo, la gente todavía no se había dado cuenta de la cafetería que había al fondo, las actividades se sucedieron sin percances. Bastante agotador pero bien.
El sábado casi nos volvemos locos. Y no bromeo. Sólo la cantidad de gente que acudió entre el viernes y el sábado ya suponían la cantidad completa de asistentes del año pasado. Filas eternas que daban la vuelta a ExpoCoruña, dos taquillas permanentemente abiertas para dar abasto, cola incluso para entrar y para salir, el descubrimiento de la cafetería a la hora de comer... No estábamos preparados y el resultado fue bastante caótico. No teníamos tiempo para sentarnos, para pensar... Algunas personas no pudimos siquiera comer en todo el día. Quise pasarme un rato por el stand de la AJSV, pero el único momento en que pude acercarme a preguntar cómo iban fue entre carrera y carrera. De todos modos, tuvieron bastante éxito, traducido en varios jugadores nuevos que nos descubrieron allí y en 36 inscritos en el torneo de softcombat del domingo. También se pudo ver el éxito en el hecho de que rompieron la gran mayoría de mis armas, y no es broma, eso quiere decir que hubo muchos novatos probándolas.
Ese día sufrimos un estrés que no nos esperábamos, durante los días siguientes me fui enterando de que todos en algún momento quebramos durante ese día, que a la mayoría se nos habían llegado a escapar unas lágrimas antes de poder continuar con el trabajo, y no es para menos. Veinte personas entre organizadores y voluntarios no éramos suficientes para una jornada con más de 9000 personas. Pero, aún no sé cómo, salimos vivos de allí. Y al llegar al hotel nos dimos cuenta de nuestra propia hazaña. Y todo ese estrés de repente valió la pena. Vaya si valió la pena, fue el orgullo personificado. Y yo me sentí orgullosa por partida doble, por COGA y los voluntarios, por sobrevivir al sábado, y por la AJSV, que, más allá de su labor durante el evento, todavía nos ayudaron aquí y allá, cocinando en la cafetería, colaborando en información, sellando en salida e incluso pegando cables por todo el recinto.
El domingo fue un alivio en comparación, pero apenas nos quedaban fuerzas. Sin embargo, a medida que pasaba el día, nuestro humor iba mejorando, y logramos acabar el evento no sólo en pie, sino además con una sonrisa en la boca. Y nada más cerrar las puertas, de repente, nos sentimos vacíos, conscientes de que se había acabado. Fue una sensación extraña, al menos por mi parte. Sólo quería que acabara para poder ir a comer y descansar, pero en cuanto lo hizo, no podía pensar más que en repetir YA. Y esa sensación se acrecentó al día siguiente, después de terminar de recoger durante toda la mañana, y esta vez para todos. Ciertamente necesitamos descansar un par de días para volver a hacer acopio de fuerzas, estábamos muertos. Pero si en mi mano hubiese estado, yo hubiera vuelto el fin de semana siguiente para repetir.
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| La famila COGA |
Pero no podía, porque ese fin de semana teníamos la última jornada de liga de la AJSV, que reuniría tres jornadas en una, además de las jornadas de la recuperación, suponiendo 19 partidos en un sólo día. ¿Quién dijo algo de otra maratón?
Además, iba a ser la primera y única jornada en la que yo iba a participar, con Gallaecia, un equipo compuesto en su mayoría por freelances y que iba en último lugar sin haber ganado un solo partido. Y así fue como terminó la liga. Supongo entonces que no me había recuperado del todo, pero tampoco tuve un buen día, así que no pondré excusas. Jugué mal, y me entendí bastante poco con mis compañeros, aunque ciertamente a alguno ni siquiera los conocía. Pero descubrí algunas cosas de mi forma de jugar: mi habilidad con las duales varía demasiado dependiendo de mi estado de ánimo; ser escudera zurda me resulta tremendamente útil contra kettes zurdos, y tengo que empezar a correr habitualmente porque mi culo pesa demasiado. Por ello, me alegro de haber participado, y también de haberlo hecho con quien lo hice. Bueno, por eso y por el aliciente que significa para mí haber ganado el diploma a mejor duales, por muy poco que eso signifique para la inmensa mayoría.
Y sin más, quiero dar la enhorabuena a Valar Morghulis, bicampeones invictos, a Trenckos y Brenckos por la plata y el bronce (acaparadores), a los ganadores de diplomas y, en realidad, a todos los que han participado aunque hayan vuelto a casa con las manos vacías, aunque espero que con las mentes un poco más llenas, como yo.
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| La familia AJSV |
viernes, 15 de mayo de 2015
Preparación pre-Expotaku
Me parece un deber escribir esta entrada, en gran parte porque la cercanía de la Expotaku me recuerda que este blog ha cumplido el mes pasado un añito ya (y no lo he celebrado, incauta de mí). ¡¡¡FELICIDADES!!! Muchas gracias a todos por seguirme durante un año y aún así aguantar aquí.
Pero también quiero escribirlo porque, pese a que no esté relacionado con el softcombat, me hace mucha ilusión. El año pasado me uní a COGA y a la organización de la Expotaku en el último momento, apenas unas semanas antes del evento. Eso, sumado al hecho de que me pilló en plenos exámenes en la EOI y razón por la cual fui el jueves a última hora en vez de el miércoles como todos los demás, me dejaron la sensación de que no sólo había aportado muy poquito, sino que no había tenido la oportunidad de conocer mejor a mis compañeros. Pese a todo ello les he cogido mucho cariño, a algunos los he conocido mucho mejor (y son amor), y eso hace que este año quiera darlo todo. Y la verdad es que no falta nada, cinco días, y estoy con los nervios a flor de piel, eso sí, menos que el año pasado, porque al menos esta vez vamos preparados y concienciados para lo que nos espera. Ajetreo, improvisaciones, control, coordinación, estrés, agotamiento, pocas horas de sueño y muchas de pie y de limpieza (ugh, baños), pero sobre todo risas (ya echo de menos esos desayunos de chistes).
Además, nuestro bebé, la AJSV, sale al fin de Vigo, chapas de la Spring aparte, y también me hace bastante ilusión. Es una lástima que pille a tantos socios en época de exámenes y la afluencia de voluntarios no sea la deseada, pero estoy segura de que saldrá genial y volveré a casa súper orgullosa por partida doble, aunque para ello vaya a necesitar un día entero para reponer fuerzas y recuperar las energías que vamos a agotar en A Coruña.
Y sin más me despido, deseando que todo vaya según lo planeado, que sea el mejor Expotaku hasta la fecha (sin desmerecer nunca los anteriores) y que todo el mundo se vuelva a casa precisamente con esa sensación. Porque ese será nuestro premio.
PD: Esta pequeña se viene conmigo, obviamente.
Pero también quiero escribirlo porque, pese a que no esté relacionado con el softcombat, me hace mucha ilusión. El año pasado me uní a COGA y a la organización de la Expotaku en el último momento, apenas unas semanas antes del evento. Eso, sumado al hecho de que me pilló en plenos exámenes en la EOI y razón por la cual fui el jueves a última hora en vez de el miércoles como todos los demás, me dejaron la sensación de que no sólo había aportado muy poquito, sino que no había tenido la oportunidad de conocer mejor a mis compañeros. Pese a todo ello les he cogido mucho cariño, a algunos los he conocido mucho mejor (y son amor), y eso hace que este año quiera darlo todo. Y la verdad es que no falta nada, cinco días, y estoy con los nervios a flor de piel, eso sí, menos que el año pasado, porque al menos esta vez vamos preparados y concienciados para lo que nos espera. Ajetreo, improvisaciones, control, coordinación, estrés, agotamiento, pocas horas de sueño y muchas de pie y de limpieza (ugh, baños), pero sobre todo risas (ya echo de menos esos desayunos de chistes).
Además, nuestro bebé, la AJSV, sale al fin de Vigo, chapas de la Spring aparte, y también me hace bastante ilusión. Es una lástima que pille a tantos socios en época de exámenes y la afluencia de voluntarios no sea la deseada, pero estoy segura de que saldrá genial y volveré a casa súper orgullosa por partida doble, aunque para ello vaya a necesitar un día entero para reponer fuerzas y recuperar las energías que vamos a agotar en A Coruña.
Y sin más me despido, deseando que todo vaya según lo planeado, que sea el mejor Expotaku hasta la fecha (sin desmerecer nunca los anteriores) y que todo el mundo se vuelva a casa precisamente con esa sensación. Porque ese será nuestro premio.
PD: Esta pequeña se viene conmigo, obviamente.
martes, 21 de abril de 2015
Tutorial: escudos - Cartón (II)
Dependiendo del grosor del cartón cortaremos más o menos capas. Si el cartón es grueso, dos capas deberían ser suficientes. Éstas conformarán la capa interior y central del escudo. Antes de ensamblarlas, haremos el hueco para el agarre de la mano, en nuestro caso la llana de plástico. En la capa interior haremos el hueco justo para que pase solamente el agarre de la llana, usando ese pequeño trozo de fibra de vidrio que visteis en la entrada de materiales, aunque podéis usar cualquier objeto recto y rígido que tengáis. Colocad la llana sobre la que va a ser la capa interior del escudo, y haced las marcas de las medidas del agarre. Después quitad la llana y marcad el hueco que vais a cortar.
Comprobad que el agarre de la llana cabe en el hueco de modo que quede lo menos holgada posible y dejadla ahí. Ahora coged la que será la capa central y colocadla justo debajo de modo que las estrías del cartón queden perpendiculares a las estrías de la capa interior. Ésto le dará más rigidez al escudo, impidiendo que por presión se doble tan fácilmente como lo haría si todas las estrías, que suponen un punto débil en el cartón, estuviesen orientadas del mismo modo. Una vez tengamos la capa interna sobre la central bien cuadrada, sin mover la capa central y la llana, retiramos la capa interna, y marcamos y cortamos el perímetro de la llana en la capa central, de modo que una vez ensamblado el conjunto, queden ambas capas igualadas (tampoco hace falta que quede perfecto, pero cuanto más igualadas estén, mejor quedará la forma del escudo).
Coged la tira de cuero, correa o lo que sea que hayáis elegido para colocar y ajustadlo al grosor del antebrazo, de modo que no quede muy flojo pero que podáis introducir el brazo cómodamente. Si usáis un cinturón, podéis emplear la hebilla para hacer el cierre haciendo agujeros a diferentes distancias, de modo que podáis ajustarlo para diferentes necesidades (es muy recomendable para gente que lo utilizará con ropa gruesa e incluso armaduras). Os quedará de este modo:
Reforzad con cinta americana ambos agarres por la parte frontal de la capa central, en el caso del agarre del brazo para que no se mueva, y en el del agarre de la mano para que, por si se hace un mal movimiento o se da un golpe con él, no salga proyectado hacia delante. Precaución ante todo siempre.
Con ésto, tendréis el esqueleto del escudo, todos los elementos que usaremos a partir de ahora serán de espuma ya que se encontrarán en la parte exterior. En la mayoría de reglamentos podréis encontrar que el frontal del escudo debe estar acolchado obligatoriamente. En este caso usaremos esterilla, aunque también podéis utilizar las planchas de foam o eva que venden en tiendas de deportes y que tienen forma de puzzle. Encolad, pegad y recortad la esterilla después, es más cómodo que recortarlo antes por si lo pegáis mal y queda desplazada.
Y ahora acolchamos el canto. El acolchado mínimo de lado suele ser de 1 cm, la medida perfecta que nos da la coquilla de fontanería. A mayores, podéis ponerle una tira de esterilla a lo largo del borde antes de colocar la coquilla, lo cual le da más fiabilidad.
Para ajustarlo, usaremos la cinta, colocándola en perpendicular a la coquilla de tal forma que quede pegada tanto a la esterilla del frontal como al cartón de la capa interior. Cubrimos toda la coquilla, sin comprimirla demasiado pero dejándola bien ajustada, montando un poco las tiras de cinta.
Y terminamos de decorar el escudo a nuestro gusto. Podemos añadir elementos al frontal (siempre que sean de espuma) como un umbo, o dejarlo plano. Y pegamos las últimas capas de cinta, pudiendo decorarlo con colores y/o figuras. Aquí tenéis varios resultados:
Además, podéis añadir detalles que os pueden resultar útiles en la capa interior, como un acolchado para el brazo, con una tira de esterilla, que absorban los golpes, o una vaina para armas con una capa de eva. También es recomendable, para proteger el escudo de la humedad y las lluvias, cubrir con cinta la capa interior del escudo, lo cual alargará su vida bastante.
jueves, 16 de abril de 2015
Tutorial: escudos I - Cartón (Materiales)
Así como circulan en internet infinidad de tutoriales y vídeos para fabricarte tu propia arma, existen muy pocos sobre escudos, elemento indispensable en muchas ocasiones, y que puede resultar muy peligroso si no se fabrica correctamente.
Hay muchas maneras de hacerlo, ya no solamente por la forma que le vayamos a dar, sino por los materiales. Los realizados profesionalmente suelen tener el alma de fibra de vidrio o neopreno de alta densidad, materiales óptimos pero quizás algo caros para un iniciado, y complicados de trabajar. Hay gente que incluso los fabrica en madera, pero suelen pesar bastante, y en caso de accidente pueden volverse muy peligrosos. Los materiales más comunes suelen ser cartón, DM o aglomerado.
Necesitaremos también materiales de acolchado, tanto para el frontal como para el canto del escudo, como bien especifica el reglamento de Concilio de Herreros. Aunque esté totalmente prohibido atacar con el escudo o contactar con él sobre otra persona, siempre es bueno anticiparse a los accidentes y acolchar todos los elementos que vayamos a usar para combate correctamente.
Ésta es la lista de la compra completa, anotad bien:
- Una plancha de cartón. Quizás no sea correcto incluirlo en una lista de la "compra", ya que es algo que podéis conseguir gratis en tiendas y supermercados si los pedís. Eso sí, procurad que sean planchas un poco grandes y, sobre todo, gruesas y resistentes.
- Esterilla de cámping o yoga de 7mm. Nuestra amiga la esterilla, que podéis encontrar en cualquier tienda de deporte por 3 €.
- Coquilla de fontanería. Su nombre técnico es caucho esponjoso, tiene 10mm de espesor y se vende en tiendas de fontanería en varios diámetros. La de 17mm de diámetro interno cuesta alrededor de 1 € por metro. Necesitaremos 2m.
- Llana de plástico. Podéis encontrarlas en ferreterías o en bazares chinos por menos de 4 €. Es muy importante buscar una cuyo agarre se adapte bien a vuestra mano.
- Correa, cinta de persiana o un cinturón. Cualquiera de estos materiales vale mientras sea resistente, ya que formará el agarre del brazo.
- Cinta americana. Elige los colores con los que quieras decorar tu escudo. Gastaremos aproximadamente rollo y medio de cinta.
- Cola de contacto. Ceys es la opción más barata, por 5 € podéis conseguir un bote grande en ferreterías y grandes superficies. Novopren también es una muy buena opción.
- Pincel o espátula. Para aplicar la cola.
- Cúter y/o tijeras.
- Metro.
- Bolígrafo o rotulador.
Y por si os preguntáis qué pinta ese trozo de varilla de fibra de vidrio, os diré que os hará falta algún objeto rígido y recto para hacer ciertas marcas. Ya lo veréis en la próxima entrada de tutorial.
Hay muchas maneras de hacerlo, ya no solamente por la forma que le vayamos a dar, sino por los materiales. Los realizados profesionalmente suelen tener el alma de fibra de vidrio o neopreno de alta densidad, materiales óptimos pero quizás algo caros para un iniciado, y complicados de trabajar. Hay gente que incluso los fabrica en madera, pero suelen pesar bastante, y en caso de accidente pueden volverse muy peligrosos. Los materiales más comunes suelen ser cartón, DM o aglomerado.
Necesitaremos también materiales de acolchado, tanto para el frontal como para el canto del escudo, como bien especifica el reglamento de Concilio de Herreros. Aunque esté totalmente prohibido atacar con el escudo o contactar con él sobre otra persona, siempre es bueno anticiparse a los accidentes y acolchar todos los elementos que vayamos a usar para combate correctamente.
Ésta es la lista de la compra completa, anotad bien:
- Una plancha de cartón. Quizás no sea correcto incluirlo en una lista de la "compra", ya que es algo que podéis conseguir gratis en tiendas y supermercados si los pedís. Eso sí, procurad que sean planchas un poco grandes y, sobre todo, gruesas y resistentes.
- Esterilla de cámping o yoga de 7mm. Nuestra amiga la esterilla, que podéis encontrar en cualquier tienda de deporte por 3 €.
- Coquilla de fontanería. Su nombre técnico es caucho esponjoso, tiene 10mm de espesor y se vende en tiendas de fontanería en varios diámetros. La de 17mm de diámetro interno cuesta alrededor de 1 € por metro. Necesitaremos 2m.
- Llana de plástico. Podéis encontrarlas en ferreterías o en bazares chinos por menos de 4 €. Es muy importante buscar una cuyo agarre se adapte bien a vuestra mano.
- Correa, cinta de persiana o un cinturón. Cualquiera de estos materiales vale mientras sea resistente, ya que formará el agarre del brazo.
- Cinta americana. Elige los colores con los que quieras decorar tu escudo. Gastaremos aproximadamente rollo y medio de cinta.
- Cola de contacto. Ceys es la opción más barata, por 5 € podéis conseguir un bote grande en ferreterías y grandes superficies. Novopren también es una muy buena opción.
- Pincel o espátula. Para aplicar la cola.
- Cúter y/o tijeras.
- Metro.
- Bolígrafo o rotulador.
Y por si os preguntáis qué pinta ese trozo de varilla de fibra de vidrio, os diré que os hará falta algún objeto rígido y recto para hacer ciertas marcas. Ya lo veréis en la próxima entrada de tutorial.
domingo, 1 de marzo de 2015
Nuevo mes, nuevas actividades
Desde la creación de la AJSV, hace ya dos meses, hemos hecho muchos avances. Tenemos campo, no muy agradable, en especial para los jugadores de jugger, que no terminan de llevarse bien con el suelo de cemento, y que, pese a estar semicubierto, en cuanto llueve nos deja las esquinas como piscinas de barro. Pero es campo, de las medidas necesarias, donde no nos está lloviendo encima constantemente (no hay que olvidar que Galicia se define como lluvia), y donde podemos entrenar dos veces por semana, y eso es algo que nunca habíamos tenido en Vigo, al menos de manera oficial, y es todo un logro del que estar orgullosos.
Tenemos nueva junta directiva elegida por votación este mismo viernes. Es una de las cosas que más me ha alegrado la semana, ya que ahora somos un grupo con las ideas muy claras, con ganas de atar bien todos los cabos sueltos, llevar una gestión impecable y así realizar muchos proyectos que nos hacen mucha ilusión. Además, mis compañeros son gente adorable, con la que me entiendo genial y a la que he llegado a coger mucho cariño en muy poco tiempo, así que espero toneladas de buen rollo cuando nos toque discutir en las reuniones.
Tenemos logo, aunque, mea culpa, todavía no está digitalizado (llevo semanas peleándome con varios programas, y es muy frustrante). Ésto también me ha alegrado mucho, ya que el diseño ganador del concurso fue, precisamente, el mío, y eso que todos los demás logos eran geniales.
Y tenemos, como es de suponer, varios proyectos y actividades para este mes. Para empezar, la Boom Film&Comic el viernes 13 y sábado 14, donde hemos conseguido stand y en la que organizaremos varias actividades. Para empezar tendremos un stand precioso, que nos estamos currando para llamar la atención de la gente. Tendremos exhibiciones e iniciación al jugger y al softcombat durante prácticamente todo el día, y la actividad estrella son dos torneos de softcombat, uno el sábado a las 12:00 de duales y otro el mismo día a las 19:00 de arma y escudo. Y ojo porque tienen premio.
Pero eso no es todo, porque el sábado 21 nuestros compañeros de VigOtaku nos han invitado a participar en su nuevo evento en el Centro Veciñal de Lavadores, a los que vamos encantados con más exhibiciones e iniciaciones, no os lo podéis perder.
Y como hay vida más allá de la AJSV, este mes también se caracteriza por dos de las fiestas históricas más importantes del sur de Pontevedra, como son la Arribada de Baiona, el 7 y 8, y la Reconquista de Vigo, que al parecer este año se amplía a los días 21, 22, 28 y 29. Personalmente me hace ilusión ir un poco caracterizada, aunque sea simplemente con una espada y un tabardo (mi vestuario de tabernera no es lo mismo sin corset), sobre todo si convenzo a alguna gente para ir en grupo. Aunque más ilusión me haría si tuviese alguna pieza de armadura... Pero ése es otro cantar.
Además, tengo muchos encargos, cumplidos y por hacer. Algunos me despiertan mucha ilusión, y otros los veo como un reto, pero todos muy importantes. Y me despido con uno con el que he disfrutado mucho y que espero que su dueño lo haga también.
Tenemos nueva junta directiva elegida por votación este mismo viernes. Es una de las cosas que más me ha alegrado la semana, ya que ahora somos un grupo con las ideas muy claras, con ganas de atar bien todos los cabos sueltos, llevar una gestión impecable y así realizar muchos proyectos que nos hacen mucha ilusión. Además, mis compañeros son gente adorable, con la que me entiendo genial y a la que he llegado a coger mucho cariño en muy poco tiempo, así que espero toneladas de buen rollo cuando nos toque discutir en las reuniones.
Tenemos logo, aunque, mea culpa, todavía no está digitalizado (llevo semanas peleándome con varios programas, y es muy frustrante). Ésto también me ha alegrado mucho, ya que el diseño ganador del concurso fue, precisamente, el mío, y eso que todos los demás logos eran geniales.
Y tenemos, como es de suponer, varios proyectos y actividades para este mes. Para empezar, la Boom Film&Comic el viernes 13 y sábado 14, donde hemos conseguido stand y en la que organizaremos varias actividades. Para empezar tendremos un stand precioso, que nos estamos currando para llamar la atención de la gente. Tendremos exhibiciones e iniciación al jugger y al softcombat durante prácticamente todo el día, y la actividad estrella son dos torneos de softcombat, uno el sábado a las 12:00 de duales y otro el mismo día a las 19:00 de arma y escudo. Y ojo porque tienen premio.
Pero eso no es todo, porque el sábado 21 nuestros compañeros de VigOtaku nos han invitado a participar en su nuevo evento en el Centro Veciñal de Lavadores, a los que vamos encantados con más exhibiciones e iniciaciones, no os lo podéis perder.
Y como hay vida más allá de la AJSV, este mes también se caracteriza por dos de las fiestas históricas más importantes del sur de Pontevedra, como son la Arribada de Baiona, el 7 y 8, y la Reconquista de Vigo, que al parecer este año se amplía a los días 21, 22, 28 y 29. Personalmente me hace ilusión ir un poco caracterizada, aunque sea simplemente con una espada y un tabardo (mi vestuario de tabernera no es lo mismo sin corset), sobre todo si convenzo a alguna gente para ir en grupo. Aunque más ilusión me haría si tuviese alguna pieza de armadura... Pero ése es otro cantar.
Además, tengo muchos encargos, cumplidos y por hacer. Algunos me despiertan mucha ilusión, y otros los veo como un reto, pero todos muy importantes. Y me despido con uno con el que he disfrutado mucho y que espero que su dueño lo haga también.
martes, 23 de diciembre de 2014
Felices fiestas
Se acaba un año, y toca reflexionar sobre lo que he vivido. Ha sido un año con altibajos, pero cargadito de emociones. Y, sobre todo, de comienzos y de proyectos. El primero de todos, este blog, que comencé simplemente como un hobby, como una distracción, y que poco a poco va creciendo y espero que crezca mucho más el año que viene. Porque los planes son escribir sobre muchas más cosas que están en camino.
Una de ellas la AJSV, que espero que en poco se convierta en una realidad legalmente, pero que ya lo es para nosotros. Las siglas son de Asociación de Jugger y Softcombat de Vigo. Desde la caída de la AGJ, en Vigo se había ido gestando una nueva asociación de jugger, y yo tenía en mente crear una de softcombat desde que dejé mi anterior asociación. Ambas ideas se cruzaron, y enseguida surgió la propuesta de unir ambas actividades, que no dejan de ser primas-hermanas, tanto que para la gente "normal" son lo mismo. Y ya van surgiendo proyectos para este año que entra: torneos, campales, ligas... Sin ir más lejos, este sábado 27 tenemos nuestra primera actividad oficial como asociación en la VigOtaku, en la asociación cultural y vecinal de Lavadores. Haremos exhibición y partidos de iniciación al jugger, y dos torneos de softcombat, uno de dagas y otro de lanzas. Y después tendremos nuestra segunda actividad oficial: ¡cena navideña! Porque nada une más a los gallegos que la comida.
Otro de los nuevos comienzos fue Hallstatt, provincia de la Guardia del Norte en Thalesia, aunque por desgracia ha sido también uno de los finales de este año, pero que es posible que reviva de un modo u otro, porque me ha unido mucho a personas que apenas conocía, y a otras con las que aún no he tenido la suerte de encontrarme cara a cara pero que lo estoy deseando.
También espero comenzar a viajar por la geografía española para visitar torneos, campamentos y cruzar armas con mucha gente, aunque ésta es una idea abstracta y que puede que tarde aún un par de años en suceder.
Pero lo más importante en estas fechas es estar con la familia y los amigos, así que espero que todos vosotros disfrutéis de auténticos banquetes con vuestros seres queridos, no solo con vuestra familia de sangre, sino también con vuestra familia de espíritu, y que no falten las risas y las alegrías.
¡Felices fiestas a todos, y que vuestras espadas no se oxiden!
Una de ellas la AJSV, que espero que en poco se convierta en una realidad legalmente, pero que ya lo es para nosotros. Las siglas son de Asociación de Jugger y Softcombat de Vigo. Desde la caída de la AGJ, en Vigo se había ido gestando una nueva asociación de jugger, y yo tenía en mente crear una de softcombat desde que dejé mi anterior asociación. Ambas ideas se cruzaron, y enseguida surgió la propuesta de unir ambas actividades, que no dejan de ser primas-hermanas, tanto que para la gente "normal" son lo mismo. Y ya van surgiendo proyectos para este año que entra: torneos, campales, ligas... Sin ir más lejos, este sábado 27 tenemos nuestra primera actividad oficial como asociación en la VigOtaku, en la asociación cultural y vecinal de Lavadores. Haremos exhibición y partidos de iniciación al jugger, y dos torneos de softcombat, uno de dagas y otro de lanzas. Y después tendremos nuestra segunda actividad oficial: ¡cena navideña! Porque nada une más a los gallegos que la comida.
Otro de los nuevos comienzos fue Hallstatt, provincia de la Guardia del Norte en Thalesia, aunque por desgracia ha sido también uno de los finales de este año, pero que es posible que reviva de un modo u otro, porque me ha unido mucho a personas que apenas conocía, y a otras con las que aún no he tenido la suerte de encontrarme cara a cara pero que lo estoy deseando.
También espero comenzar a viajar por la geografía española para visitar torneos, campamentos y cruzar armas con mucha gente, aunque ésta es una idea abstracta y que puede que tarde aún un par de años en suceder.
Pero lo más importante en estas fechas es estar con la familia y los amigos, así que espero que todos vosotros disfrutéis de auténticos banquetes con vuestros seres queridos, no solo con vuestra familia de sangre, sino también con vuestra familia de espíritu, y que no falten las risas y las alegrías.
¡Felices fiestas a todos, y que vuestras espadas no se oxiden!
jueves, 20 de noviembre de 2014
Tutorial: espadas (III)
Pasos anteriores aquí
Después de pasar 24 secando con algo de peso encima, la cola debería cumplir su misión a la perfección. Ahora podemos hacer los detalles y encintar.
Lo primero es dar forma a la hoja. Lo más sencillo es darle forma solamente a la punta y dejar así una hoja recta y muy simple. Para la punta podemos hacer un corte recto en ángulo o trazar una pequeña curva del filo a la punta. Sea cual sea la forma que escojas, empieza trazando una guía en ambos lados de la hoja para asegurarte que te queda recto. Deja la punta plana o redondeada, con unos 2 cm de ancho.
Una vez cortado, haremos las guías para el filo. Yo suelo hacerlos a 1,50 cm en espadas de una mano y de 2,50 cm en mandobles, probad las que os sean más fáciles de hacer. De segunda guía, para hacer el ángulo, usaremos la propia línea entre las dos esterillas, siempre sin llegar a la esterilla central.
No hace falta que quede perfecto. Usad una hoja nueva para el cúter, bien afilada, y intentad mantener el ángulo en todo momento. Lo mejor es serrar lo menos posible, haciendo cortes largos sin subir y bajar la hoja, así se notarán menos desniveles.
Ahora llega el turno del encintado, empezando por el filo, haciendo pequeños cortes en los ángulos y curvas, para evitar que la cinta se pegue sobre sí misma.
Para pegarlo no lo haremos ni recorriendo de punta a base ni al revés, sino pegando a tramos, para evitar arrugas. Así que iremos plegándola sobre el filo a distancias de unos 5 cm,, moviendo los dedos desde el borde hacia en centro, siempre en perpendicular a la hoja, y luego hacemos lo mismo entre los huecos que hemos dejado.
La punta la vamos pegando trozo a trozo de esos que hemos cortado para evitar pliegues.
Y cubrimos el plano de la hoja con otra tira de cinta americana sin llegar a cubrir la punta, ya que eso supondría varias capas de cinta, y endurecería la espuma. Cuantas menos capas, mejor acolchado. Hacemos lo propio con la guarda, con la misma cinta o una de diferente color, a vuestro gusto.
Y ahora la empuñadura. Hay muchos materiales que se pueden utilizar para la empuñadura, pero esta vez usaremos cuerda. Para ello necesitamos la pistola termofusible y silicona. Iremos aplicando la silicona a medida que vayamos enrollando la cuerda para fijarla a la varilla, así que es posible que en este momento necesitéis ayuda de otra persona. Dad las capas de cuerda necesarias hasta que el grosor de la empuñadura os quede cómoda a la mano, aplicando silicona generosamente. Ahora cogeremos un trozo de espuma y lo pegaremos al final de la vara también con silicona.
Cogemos un trozo de coquilla o una tira de esterilla, y la pegamos alrededor, cubriendo el tope de espuma y un trozo de cuerda, y ése será el pomo de la espada.
Cubrimos el pomo con cinta americana (recordad, sólo una capa de cinta) y pasamos a cubrir la empuñadura. Encolamos bien la cuerda, dejamos secar un par de minutos y cogemos la tela o la polipiel. Aplicamos un poquito de cola por la cara interna y envolvemos la empuñadura, desde la guarda y sin cubrir el pomo.
Y ya tenemos nuestra espada terminada, con un resultado tal que así:
Después de pasar 24 secando con algo de peso encima, la cola debería cumplir su misión a la perfección. Ahora podemos hacer los detalles y encintar.
Lo primero es dar forma a la hoja. Lo más sencillo es darle forma solamente a la punta y dejar así una hoja recta y muy simple. Para la punta podemos hacer un corte recto en ángulo o trazar una pequeña curva del filo a la punta. Sea cual sea la forma que escojas, empieza trazando una guía en ambos lados de la hoja para asegurarte que te queda recto. Deja la punta plana o redondeada, con unos 2 cm de ancho.
Una vez cortado, haremos las guías para el filo. Yo suelo hacerlos a 1,50 cm en espadas de una mano y de 2,50 cm en mandobles, probad las que os sean más fáciles de hacer. De segunda guía, para hacer el ángulo, usaremos la propia línea entre las dos esterillas, siempre sin llegar a la esterilla central.
No hace falta que quede perfecto. Usad una hoja nueva para el cúter, bien afilada, y intentad mantener el ángulo en todo momento. Lo mejor es serrar lo menos posible, haciendo cortes largos sin subir y bajar la hoja, así se notarán menos desniveles.
Ahora llega el turno del encintado, empezando por el filo, haciendo pequeños cortes en los ángulos y curvas, para evitar que la cinta se pegue sobre sí misma.
Para pegarlo no lo haremos ni recorriendo de punta a base ni al revés, sino pegando a tramos, para evitar arrugas. Así que iremos plegándola sobre el filo a distancias de unos 5 cm,, moviendo los dedos desde el borde hacia en centro, siempre en perpendicular a la hoja, y luego hacemos lo mismo entre los huecos que hemos dejado.
La punta la vamos pegando trozo a trozo de esos que hemos cortado para evitar pliegues.
Y cubrimos el plano de la hoja con otra tira de cinta americana sin llegar a cubrir la punta, ya que eso supondría varias capas de cinta, y endurecería la espuma. Cuantas menos capas, mejor acolchado. Hacemos lo propio con la guarda, con la misma cinta o una de diferente color, a vuestro gusto.
Y ahora la empuñadura. Hay muchos materiales que se pueden utilizar para la empuñadura, pero esta vez usaremos cuerda. Para ello necesitamos la pistola termofusible y silicona. Iremos aplicando la silicona a medida que vayamos enrollando la cuerda para fijarla a la varilla, así que es posible que en este momento necesitéis ayuda de otra persona. Dad las capas de cuerda necesarias hasta que el grosor de la empuñadura os quede cómoda a la mano, aplicando silicona generosamente. Ahora cogeremos un trozo de espuma y lo pegaremos al final de la vara también con silicona.
Cogemos un trozo de coquilla o una tira de esterilla, y la pegamos alrededor, cubriendo el tope de espuma y un trozo de cuerda, y ése será el pomo de la espada.
Cubrimos el pomo con cinta americana (recordad, sólo una capa de cinta) y pasamos a cubrir la empuñadura. Encolamos bien la cuerda, dejamos secar un par de minutos y cogemos la tela o la polipiel. Aplicamos un poquito de cola por la cara interna y envolvemos la empuñadura, desde la guarda y sin cubrir el pomo.
Y ya tenemos nuestra espada terminada, con un resultado tal que así:
jueves, 23 de octubre de 2014
Euforia, decepción y un nuevo comienzo
La última noticia que habéis tenido en el blog fue la "futura" batalla contra Arcadia en el rev Reinos de Thalesia. Soy consciente de que de eso hace ya semanas, pero han pasado muchas cosas antes de poder escribir esta entrada.
Fui ese día 11 de octubre al campo de batalla con una mezcla de nervios, tensión y ganas de que todo acabase de una vez. La verdad es que no acudí muy animada porque no sabía qué nos iba a esperar allí. Nuestro bando llevaba semanas comiéndose la cabeza por la tremenda ayuda que Arcadia estaba recibiendo de Baltia, y que nos sorprendió días antes con 64 respawns. La verdad es que nos acojonó, y mucho. En gran parte, porque además nos sospechamos que habrían gastado koronas también en mejorar sus fichas, aunque también influenció el hecho de que de golpe aparecieron muchos más soldados en su grupo, superándonos por bastante. La necesidad nos puso las pilas, y contratamos a 4 mercenarios, pero uno de los nuestros falló ese día y no pudo venir a combatir. Así que contamos con 12 guerreros, y nuestro senescal nos aportó 6.500k para usar ese mismo día, aunque una vez allí vimos que teníamos acceso a la totalidad de las arcas y aproveché para coger un poco más a modo de inversión. Tiramos de estrategia y, como teníamos que cambiar casi todas las fichas (malentendidos de reglamento y habilidades que nos habían dejado totalmente cojos y mancos respecto a cómo queríamos armarnos), aprovechamos para hacernos contrafichas después de haber visto las suyas en la web.
La batalla comenzó con mucho retraso, aproximadamente a las 13:00 pese a estar programada para las 11:00, y varios miembros de nuestro bando tenían que irse en breves, así que establecimos una estrategia a toda prisa y nos lanzamos a lo loco, al menos para llevarnos por delante a los que pudiésemos antes de que nos diesen una paliza. Para poneros en nuestro pellejo, decir que éramos 12 contra 16, y aunque habíamos conseguido la misma cantidad de respawns, tenían la ventaja táctica: ellos elegían el campo y la zona en que estaría su respawn. El campo era una ladera un poco empinada, llena de árboles, y mientras nuestra zona de respawn estaba al pie, la suya estaba justo en la cima. Supongo que su táctica era agotarnos a base de bajar y subir, mientras ellos no se movían de su zona de confort, cerca de su respawn para no cansarse, obligándonos a correr si no queríamos que la inferioridad numérica se notase excesivamente.
Nos dividimos en dos grupos de 6, con una sanadora en cada grupo. Comenzamos a subir, intentando no precipitarnos. Su grupo se dividía en tres, con 3 personas a cada lado y 10 en el centro, pegadas a su respawn. Decidimos bordear completamente el campo para que no nos pillase el grueso de lleno, y comenzó la batalla. El otro grupo llegó antes, haciendo que la atención de la mayoría se dirigiera hacia ellos, lo que nos permitió atacar sin que el reducido grupo al que nos enfrentábamos recibiera refuerzos inmediatos. 6 contra 3 desequilibraba la balanza a nuestro favor, y cuando se dirigieron a base para resucitar fue cuando al fin salieron el resto. No debieron preveer que los flancos cayeran tan fácilmente, porque ahora se encontraban semirrodeados, mientras nosotros cerrábamos la formación en cuña (algo improvisado y que todos hicimos sin apenas mediar palabra), y empezaron a verse aprisionados, ya que no podían entrar en la zona de respawn y eso suponía que tenían un muro a sus espaldas.
Mi percepción del combate pareció distar un poco de otras percepciones, algo que explicaré más adelante. Los nervios me jugaron malas pasadas, olvidando los detalles de la ficha que había tenido que cambiar. Mi primer error fue morir sin hacer uso de mi regeneración, ni durante la batalla (hasta al menos 15 o 20 minutos después de que empezara el combate y que varios a mi alrededor se hubieran regenerado varias veces) ni cuando me quitaron todos los puntos de vida y bajé directa al respawn sin esperar en el suelo para ver si regeneraba o me curaban. Volví a subir corriendo y a entrar a la batalla en un hueco que vi desprotegido en la fila. Segundo error: golpe en mano, que, por costumbre, no sólo no conté, sino que además grité "mano" para indicar que no me habían hecho punto, aunque en este caso en el bando contrario me corrigieron amablemente, haciendo que me retirase un poco porque eso suponía quedarme a un solo punto de vida. Tercer error: olvidando que tenía 3 puntos de resistencia a la magia, accedí a una ceguera de nivel 1, tirando las armas y tapándome los ojos con ambas manos, justamente estando frente a cinco enemigos que se me echaron en cima. Fui consciente de un grito de un compañero que se puso ante mí para protegerme, y al que ayudaron al menos dos más, uno de ellos tan pegado a mí que creí que caeríamos ambos de culo ante la presión del bando contrario. Pero no fue así, aguantamos de alguna manera y pude recuperarme sin morir. Ahí fue cuando dije en voz alta: "Soy gilipollas", y recuerdo bastantes risas de mis compañeros que me habían oído y eran conscientes de la anécdota. A partir de ahí vi que estábamos aguantando firmes, con alguna muerte que íbamos supliendo en la línea en lo que tardaba en volver corriendo, y mis temores fueron desapareciendo poco a poco.
Hubo algunos avisos, una lanza que cimbreaba demasiado y que su portador usaba de forma un tanto peligrosa y haciendo metralleta, una chica que no controlaba la fuerza de los golpes, hechizos lanzados sin decir las palabras que los árbitros dijeron que eran obligatorias (aunque en este caso la verdad es que a mí no me importó en absoluto porque hacía el juego más ágil y en medio de un combate esas cosas se te pueden olvidar fácilmente), una compañera que fue reprendida por lanzar hechizos de forma muy continuada y que para evitarlo comenzó a contar en voz alta para calcular mejor el tiempo... Para mí, cosas poco importantes, desde luego mucho menos de lo que mis temores habían imaginado, como trampas, malas intenciones, explosiones de rabia, antideportividad... Y fui comenzando a disfrutar la batalla, a relajarme, a jugar de forma menos ofensiva y más amistosa. Decidimos retrasar la línea de combate para no tenerlos tan acorralados y que se movieran con mayor facilidad, aunque la verdad es que apenas bajaron pese a sus quejas de que los acorralábamos.
Y en algún momento fui consciente de que casi todo su bando se encontraban en la zona de respawn sentados, y que su comandante estaba retirando al resto del campo de batalla. Y así, solo contra todos nosotros, gritó que Arcadia se rendía, y se lanzó hacia nosotros, quizá en un último intento de matar a un cabecilla, quizá de intentar llegar hasta mí para quitarme el último punto de vida que, casualmente, me quedaba. Sólo sé que de repente, los que se encontraban a mis lados se adelantaron, cerraron formación y al pobre le llovieron golpes por todos lados. Y así terminó el combate, asombrándonos el resultado: sólo habíamos gastado 11 respawns, y el que más veces murió fue uno de los mercenarios con un contador de tres muertes. Le di la mano a todo el equipo contrario y bajé a nuestro respawn. Algunos tenían que irse ya, así que nos sacamos unas fotos en la emoción del momento, y nos reunimos con el árbitro para comentar trampas o errores que habíamos visto, que realmente eran bastante pocos. Me reuní con los otros dos árbitros y el cabecilla del otro bando para exponer quejas, y mi primer momento de perplejidad fue que, mientras nosotros llevábamos sólo un par de las cosas que más graves y peligrosas nos parecieron en ese momento, ellos habían completado la carilla de un folio con quejas, e incluso hubo insinuaciones de trampas intencionadas en nuestro equipo como no contarse golpes. Si bien no conozco a todos completamente, entreno asiduamente (mínimo un día a la semana) con 7 de las 11 personas junto a las que combatí, y las conozco lo suficiente en combate como para saber que no son de los que no se cuentan los golpes, antes al contrario, se cuentan hasta roces que no se notan, y de 2 más de los otros sé que son realmente buenos combatiendo y no creo que tuviesen motivos para hacer trampas de ese tipo. Lo achaqué a la frustración de haber perdido, a la falta de experiencia de muchos de sus jugadores (que nos confesaron que nunca habían participado en uno de estos eventos antes), y a percepciones erróneas agravadas por el mismo miedo a la existencia de trampas en el bando contrario que nosotros también teníamos al principio del combate.
Pasaron los días, y comenzaron a llegarnos rumores de quejas masivas, mails a los organizadores de Thalesia tachándonos de tramposos, indirectas de cosas que se hicieron, previa explicación bien clara de los árbitros cambiando algunas cosas del reglamento (manos y pies son válidos, las magias de curación entran sin tener en cuenta la resistencia mágica, pasar armas que no eran totalmente seguras para evitar que nadie se quedara sin arma, incluso pasar un boffer como porra porque era totalmente segura), argumentando que se habían hecho a propósito. Las mayores quejas, por lo visto, fueron que nos hacíamos los inmortales y que golpeábamos en la cabeza a propósito para hacer daño (vi gente parar, rodeada de enemigos, por haber dado sin querer en la cabeza a otra persona, y preguntar si se encontraban bien, y a los del equipo contrario responder de malos modos o mandarlo directamente a la mierda). Y el buen rollo que me invadió ese día, en el que decidí olvidar todas las disputas que pudo haber en el pasado, se esfumó de golpe. Quiero pensar que se exageraron las cosas por parte de mis "chivatos". Pero desde ese momento me di cuenta de que así no íbamos a ninguna parte, e incluso empecé a retomar la idea de la campaña pasada de no participar más, de dejar el juego para evitar que los malos rollos personales siguiesen interfiriendo en un juego al que cada vez se estaba apuntando más gente.
Y una nueva sorpresa: a través de la página de La Guardia del Lobo, gente del reino de Artabria, leo que Thalesia cierra y que la asociación organizadora pone fin a toda actividad. Sin explicaciones, sin avisos y sin nada de nada. Simplemente desaparecieron del mapa. Esto nos dejó a todos perplejos. Hacía un tiempo que la organización venía quejándose de que se encontraba sobrepasada por la inmensa cantidad de jugadores, por las reestructuraciones constantes de reglamento y por la falta de voluntarios y árbitros, pero creo que nadie se esperaba un fin tan abrupto y sin despedida.
Y se empezó a buscar en la Guardia una forma de no perder todo lo que habíamos construído. Ante la incertidumbre hicimos piña, y comenzaron a surgir ideas para un nuevo ReV, más pequeño y simple. Hay que decir que la idea surgió de Joseba e Iker, y casi todos fuimos apuntándonos al proyecto. Y poco a poco comenzaron a unirse otros reinos que, como nosotros, no querían que todo el trabajo de estos meses se fuese por el desagüe. Y así estamos ahora, muchos núcleos con la intención de retomar la idea de Thalesia, pero intentando mejorarlo, aportando más gente, más ideas y cambios con los que podamos sacar adelante un proyecto muy ambicioso, muy exigente, pero que podría unir el rol en vivo de toda la península.
¿Y si no sale adelante? Bueno, en ese caso nos quedaremos con toda la experiencia que nos ha aportado este juego y la gente que hemos conocido, y puede que más adelante estemos más preparados para hacer algo grande en España.
Fui ese día 11 de octubre al campo de batalla con una mezcla de nervios, tensión y ganas de que todo acabase de una vez. La verdad es que no acudí muy animada porque no sabía qué nos iba a esperar allí. Nuestro bando llevaba semanas comiéndose la cabeza por la tremenda ayuda que Arcadia estaba recibiendo de Baltia, y que nos sorprendió días antes con 64 respawns. La verdad es que nos acojonó, y mucho. En gran parte, porque además nos sospechamos que habrían gastado koronas también en mejorar sus fichas, aunque también influenció el hecho de que de golpe aparecieron muchos más soldados en su grupo, superándonos por bastante. La necesidad nos puso las pilas, y contratamos a 4 mercenarios, pero uno de los nuestros falló ese día y no pudo venir a combatir. Así que contamos con 12 guerreros, y nuestro senescal nos aportó 6.500k para usar ese mismo día, aunque una vez allí vimos que teníamos acceso a la totalidad de las arcas y aproveché para coger un poco más a modo de inversión. Tiramos de estrategia y, como teníamos que cambiar casi todas las fichas (malentendidos de reglamento y habilidades que nos habían dejado totalmente cojos y mancos respecto a cómo queríamos armarnos), aprovechamos para hacernos contrafichas después de haber visto las suyas en la web.
La batalla comenzó con mucho retraso, aproximadamente a las 13:00 pese a estar programada para las 11:00, y varios miembros de nuestro bando tenían que irse en breves, así que establecimos una estrategia a toda prisa y nos lanzamos a lo loco, al menos para llevarnos por delante a los que pudiésemos antes de que nos diesen una paliza. Para poneros en nuestro pellejo, decir que éramos 12 contra 16, y aunque habíamos conseguido la misma cantidad de respawns, tenían la ventaja táctica: ellos elegían el campo y la zona en que estaría su respawn. El campo era una ladera un poco empinada, llena de árboles, y mientras nuestra zona de respawn estaba al pie, la suya estaba justo en la cima. Supongo que su táctica era agotarnos a base de bajar y subir, mientras ellos no se movían de su zona de confort, cerca de su respawn para no cansarse, obligándonos a correr si no queríamos que la inferioridad numérica se notase excesivamente.
Nos dividimos en dos grupos de 6, con una sanadora en cada grupo. Comenzamos a subir, intentando no precipitarnos. Su grupo se dividía en tres, con 3 personas a cada lado y 10 en el centro, pegadas a su respawn. Decidimos bordear completamente el campo para que no nos pillase el grueso de lleno, y comenzó la batalla. El otro grupo llegó antes, haciendo que la atención de la mayoría se dirigiera hacia ellos, lo que nos permitió atacar sin que el reducido grupo al que nos enfrentábamos recibiera refuerzos inmediatos. 6 contra 3 desequilibraba la balanza a nuestro favor, y cuando se dirigieron a base para resucitar fue cuando al fin salieron el resto. No debieron preveer que los flancos cayeran tan fácilmente, porque ahora se encontraban semirrodeados, mientras nosotros cerrábamos la formación en cuña (algo improvisado y que todos hicimos sin apenas mediar palabra), y empezaron a verse aprisionados, ya que no podían entrar en la zona de respawn y eso suponía que tenían un muro a sus espaldas.
Mi percepción del combate pareció distar un poco de otras percepciones, algo que explicaré más adelante. Los nervios me jugaron malas pasadas, olvidando los detalles de la ficha que había tenido que cambiar. Mi primer error fue morir sin hacer uso de mi regeneración, ni durante la batalla (hasta al menos 15 o 20 minutos después de que empezara el combate y que varios a mi alrededor se hubieran regenerado varias veces) ni cuando me quitaron todos los puntos de vida y bajé directa al respawn sin esperar en el suelo para ver si regeneraba o me curaban. Volví a subir corriendo y a entrar a la batalla en un hueco que vi desprotegido en la fila. Segundo error: golpe en mano, que, por costumbre, no sólo no conté, sino que además grité "mano" para indicar que no me habían hecho punto, aunque en este caso en el bando contrario me corrigieron amablemente, haciendo que me retirase un poco porque eso suponía quedarme a un solo punto de vida. Tercer error: olvidando que tenía 3 puntos de resistencia a la magia, accedí a una ceguera de nivel 1, tirando las armas y tapándome los ojos con ambas manos, justamente estando frente a cinco enemigos que se me echaron en cima. Fui consciente de un grito de un compañero que se puso ante mí para protegerme, y al que ayudaron al menos dos más, uno de ellos tan pegado a mí que creí que caeríamos ambos de culo ante la presión del bando contrario. Pero no fue así, aguantamos de alguna manera y pude recuperarme sin morir. Ahí fue cuando dije en voz alta: "Soy gilipollas", y recuerdo bastantes risas de mis compañeros que me habían oído y eran conscientes de la anécdota. A partir de ahí vi que estábamos aguantando firmes, con alguna muerte que íbamos supliendo en la línea en lo que tardaba en volver corriendo, y mis temores fueron desapareciendo poco a poco.
Hubo algunos avisos, una lanza que cimbreaba demasiado y que su portador usaba de forma un tanto peligrosa y haciendo metralleta, una chica que no controlaba la fuerza de los golpes, hechizos lanzados sin decir las palabras que los árbitros dijeron que eran obligatorias (aunque en este caso la verdad es que a mí no me importó en absoluto porque hacía el juego más ágil y en medio de un combate esas cosas se te pueden olvidar fácilmente), una compañera que fue reprendida por lanzar hechizos de forma muy continuada y que para evitarlo comenzó a contar en voz alta para calcular mejor el tiempo... Para mí, cosas poco importantes, desde luego mucho menos de lo que mis temores habían imaginado, como trampas, malas intenciones, explosiones de rabia, antideportividad... Y fui comenzando a disfrutar la batalla, a relajarme, a jugar de forma menos ofensiva y más amistosa. Decidimos retrasar la línea de combate para no tenerlos tan acorralados y que se movieran con mayor facilidad, aunque la verdad es que apenas bajaron pese a sus quejas de que los acorralábamos.
Y en algún momento fui consciente de que casi todo su bando se encontraban en la zona de respawn sentados, y que su comandante estaba retirando al resto del campo de batalla. Y así, solo contra todos nosotros, gritó que Arcadia se rendía, y se lanzó hacia nosotros, quizá en un último intento de matar a un cabecilla, quizá de intentar llegar hasta mí para quitarme el último punto de vida que, casualmente, me quedaba. Sólo sé que de repente, los que se encontraban a mis lados se adelantaron, cerraron formación y al pobre le llovieron golpes por todos lados. Y así terminó el combate, asombrándonos el resultado: sólo habíamos gastado 11 respawns, y el que más veces murió fue uno de los mercenarios con un contador de tres muertes. Le di la mano a todo el equipo contrario y bajé a nuestro respawn. Algunos tenían que irse ya, así que nos sacamos unas fotos en la emoción del momento, y nos reunimos con el árbitro para comentar trampas o errores que habíamos visto, que realmente eran bastante pocos. Me reuní con los otros dos árbitros y el cabecilla del otro bando para exponer quejas, y mi primer momento de perplejidad fue que, mientras nosotros llevábamos sólo un par de las cosas que más graves y peligrosas nos parecieron en ese momento, ellos habían completado la carilla de un folio con quejas, e incluso hubo insinuaciones de trampas intencionadas en nuestro equipo como no contarse golpes. Si bien no conozco a todos completamente, entreno asiduamente (mínimo un día a la semana) con 7 de las 11 personas junto a las que combatí, y las conozco lo suficiente en combate como para saber que no son de los que no se cuentan los golpes, antes al contrario, se cuentan hasta roces que no se notan, y de 2 más de los otros sé que son realmente buenos combatiendo y no creo que tuviesen motivos para hacer trampas de ese tipo. Lo achaqué a la frustración de haber perdido, a la falta de experiencia de muchos de sus jugadores (que nos confesaron que nunca habían participado en uno de estos eventos antes), y a percepciones erróneas agravadas por el mismo miedo a la existencia de trampas en el bando contrario que nosotros también teníamos al principio del combate.
Pasaron los días, y comenzaron a llegarnos rumores de quejas masivas, mails a los organizadores de Thalesia tachándonos de tramposos, indirectas de cosas que se hicieron, previa explicación bien clara de los árbitros cambiando algunas cosas del reglamento (manos y pies son válidos, las magias de curación entran sin tener en cuenta la resistencia mágica, pasar armas que no eran totalmente seguras para evitar que nadie se quedara sin arma, incluso pasar un boffer como porra porque era totalmente segura), argumentando que se habían hecho a propósito. Las mayores quejas, por lo visto, fueron que nos hacíamos los inmortales y que golpeábamos en la cabeza a propósito para hacer daño (vi gente parar, rodeada de enemigos, por haber dado sin querer en la cabeza a otra persona, y preguntar si se encontraban bien, y a los del equipo contrario responder de malos modos o mandarlo directamente a la mierda). Y el buen rollo que me invadió ese día, en el que decidí olvidar todas las disputas que pudo haber en el pasado, se esfumó de golpe. Quiero pensar que se exageraron las cosas por parte de mis "chivatos". Pero desde ese momento me di cuenta de que así no íbamos a ninguna parte, e incluso empecé a retomar la idea de la campaña pasada de no participar más, de dejar el juego para evitar que los malos rollos personales siguiesen interfiriendo en un juego al que cada vez se estaba apuntando más gente.
Y una nueva sorpresa: a través de la página de La Guardia del Lobo, gente del reino de Artabria, leo que Thalesia cierra y que la asociación organizadora pone fin a toda actividad. Sin explicaciones, sin avisos y sin nada de nada. Simplemente desaparecieron del mapa. Esto nos dejó a todos perplejos. Hacía un tiempo que la organización venía quejándose de que se encontraba sobrepasada por la inmensa cantidad de jugadores, por las reestructuraciones constantes de reglamento y por la falta de voluntarios y árbitros, pero creo que nadie se esperaba un fin tan abrupto y sin despedida.
Y se empezó a buscar en la Guardia una forma de no perder todo lo que habíamos construído. Ante la incertidumbre hicimos piña, y comenzaron a surgir ideas para un nuevo ReV, más pequeño y simple. Hay que decir que la idea surgió de Joseba e Iker, y casi todos fuimos apuntándonos al proyecto. Y poco a poco comenzaron a unirse otros reinos que, como nosotros, no querían que todo el trabajo de estos meses se fuese por el desagüe. Y así estamos ahora, muchos núcleos con la intención de retomar la idea de Thalesia, pero intentando mejorarlo, aportando más gente, más ideas y cambios con los que podamos sacar adelante un proyecto muy ambicioso, muy exigente, pero que podría unir el rol en vivo de toda la península.
¿Y si no sale adelante? Bueno, en ese caso nos quedaremos con toda la experiencia que nos ha aportado este juego y la gente que hemos conocido, y puede que más adelante estemos más preparados para hacer algo grande en España.
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