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martes, 24 de marzo de 2026

Sigo viva

 ¡Saludos, gente! Me paso simplemente para dar señales de vida. No hay planes de revivir este blog (al menos por el momento), y mi vida lleva 6 años en atropello continuo (no me gusta este ritmo de vida, me ahogo), pero no puedo evitar tenerle cariño a este rinconcillo y volver a la escena del crimen de vez en cuando.

Especialmente ahora que no tengo tiempo para el desahogo creativo de mi cerebro. Os cuento: después de unos 5 años balanceando labores de cuidados a dos personas enfermas, la artesanía y las clases, fallecieron ambas, dejándonos a mi madre y a mí en una situación económica delicada, por lo que tocó ponerse los pantalones de persona mayor, decidir que el cuero no iba a darnos de comer a corto plazo y empezar a buscarse las castañas. Desde que sucedió esto hace 3 años y medio, me he sacado el certificado de auxiliar sociosanitaria, empezar a trabajar en ayuda a domicilio para personas dependientes e incluso llevar a cabo una mudanza completa en tiempo récord prácticamente sola con resultado mayormente exitoso. ¡Incluso he podido comprar mi primer coche! (Sé que todo esto suena trivial, pero con mis antecedentes de salud mental y mis expectativas, es algo que genuinamente nunca había esperado lograr).

La otra cara de la moneda es, por desgracia, tener cero tiempo para el cuero. He intentando no dejarlo por completo, pero mi dedicación hasta ahora ha sido mayormente anecdótica, trabajando sobre todo en proyectos propios al azar y si el agotamiento me dejaba sentarme a la mesa de trabajo en mis ratos libres. Con la mudanza (y ahora las pequeñas reformas que me estoy comiendo sola), incluso ese tiempo es inexistente, por lo que todo mi taller sigue en cajas embaladas desde hace tres meses y medio (y sin plan concreto de cuándo podré montarlo). 

Han sido muchas cosas en muy poco tiempo, todavía me está costando procesar, pero el plan a largo plazo es conseguir ahorrar, acumular horas cotizadas, adquirir herramienta muy poco a poco y espero que, en unos 5 u 8 años (llevo 2 en la empresa), darme de alta de autónoma combinando ambos trabajos mientras estudio la viabilidad de dedicarme a ello a tiempo completo. Da muchísimo vértigo y no entiendo cómo hay gente que se tira a esa piscina a ciegas, la verdad, mi mayor admiración: a mí sólo de pensarlo ya se me hace un mundo... pero hay que intentarlo porque genuinamente esta falta de artesanía me está matando poco a poco...

De todos modos, si queréis echar un vistazo a lo que he ido haciendo estos últimos años, en mis redes sociales tenéis pruebas de los proyectos que han dado mejores resultados (que si instagram, que si bluesky, que si mastodon, o facebook... tengo hasta un portfolio muy incompleto en cara, un tiktok medio abandonado y hasta podéis donarme a través de ko-fi si queréis ayudar a acelerar el proceso de profesionalización).

En fin, que por el momento voy a tener parón largo de crear, pero cuando vuelva espero poder centrarme en esos proyectos que llevo años aparcando a causa del volumen de encargos, y que cuando vuelva a abrir estos, pueda llevarlos a cabo a una velocidad mayor que un caracol con andador... Dejo por aquí imagen collage de algunos de los proyectos de este año por si tenéis curiosidad pero os da pereza entrar a alguno de los enlaces de arriba. ¡Cuidaos mucho y nos vemos igual en otros tropocientos años!

Collage of 9 leatherwork pics: 1.A close-up of a wallet with a dragon tooled biting its own tail, green scales and beige horns over a red background and a silver norse rune. 2.An embossed painting of a dreamcatcher with bird skulls, feathers and beads hanging over a very dark background. 3.The back of a green leathercuff with golden LoTR letters and a fastener shaped like a Lórien leaf. 4.A girl with a dark blue wing shaped bracer. 5.A girl (me) with a red moulded armour with golden decorative knots. 6.Two belts shaped as Théoden's sword from LotR. 7.Several realistic and fantastic leather flowers. 8.A chest shaped and decorated like a Dungeons and dragons mimic. 9.Three dicebags tooled and stitched like dices, one scifi blue, one ancient bronze and one like a gemstone with golden numbers.


viernes, 30 de septiembre de 2016

Cambiando el chip

Tras mi paso por la Isla Esmeralda y la Expotaku de Gijón, muchas cosas han cambiado en mi rutina, y todavía más están por hacerlo.

Ambas experiencias han sido de lo más instructivas, para bien y para mal; en ambas me lo he pasado maravillosamente, con gente a la que veo con muy poca frecuencia, y ambas me han ayudado a cambiar el chip, no mucho, pero al menos a romper el círculo vicioso en el que me encuentro desde hace dos años. Y quien dice romper... bueno, digamos que lo he cambiado por una espiral, pero por algo hay que empezar.

Por el momento, he decidido dejar de estar tan estresada. Para empezar, he retomado la lectura, un placer que tenía olvidado y relegado a una esquina cogiendo polvo y telarañas porque era incapaz de concentrarme en lo que intentaba leer. He comenzado con lecturas ligeras y sencillitas, pero oye, ya es meritorio el ser capaz de sentarme y conseguir distraerme durante una, dos o hasta tres horas seguidas sin que empiece a hiperventilar porque no estoy haciendo algo "de provecho". Algunos colegas han conseguido también sacarme de casa de vez en cuando para ni más ni menos que simplemente hacer maratones de películas y otras chorradas (vaya, otro día malgastado...). Además, he decidido dejar de aceptar pedidos durante un tiempo, terminar con calma los atrasados y prepararme antes de volver a las andadas.


La semana que viene, como plus, comenzaré un curso tras el que estuve 3 años sin éxito, ya que las plazas se asignaban por sorteo, hasta que han tenido a bien considerar la opción de realizar prueba de ingreso, lo que me coló directamente como tercera de mi clase. Es un curso de artesanía en cuero, que me tendrá ocupada 2 años (+1 de especialización opcional, que obviamente intentaré realizar), y que ampliará mi ámbito de trabajo en el rol en vivo, de solamente réplicas de armas a complementos y piezas de armadura.

Y una vez más, haciendo gala de mis feas costumbres de no saber decir no y dejarme liar para todo, he acabado encabezando un proyecto que en cierto modo cambiará también mi rutina. En mi empeño por conseguir que algunos colegas asistan a Versum 2017, el tema me ha explotado en la cara, y como todas las víctimas con las que hablé son casi tan pobres como yo, vamos a comenzar un pequeño proyecto de autofinanciación pendiente de perfilar, pero que incluirá tener algún minion a mi disposición para realizar trabajos, lo que espero que reduzca mi carga de trabajo y mejore los plazos de entrega de los pedidos, solucionando gran parte de mis preocupaciones actuales.


La desembocadura a toda esta nueva situación era inevitable, no podía seguir ignorando los problemas de salud, tanto física como psicológica, que me estaban provocando, y si no sale bien... Bueno, será sólo otra muesca en mi cinturón de fracasos. Pero el mayor fracaso de todos es rendirte sin haberlo intentado siquiera, así que avanti con todo...

lunes, 22 de agosto de 2016

Montaña rusa

Para empezar, me gustaría disculparme por el abandono que este blog lleva ya unos meses sufriendo, aunque no es nada comparado con la dejadez a la que he sometido a Las Forjas de Skilfngheim y de la que más me arrepiento. Pero a decir verdad éste ha sido un verano de locos. Más bien, está siendo un año de locos, de altibajos tan pronunciados que me impiden centrarme en cosas pequeñas, detalles, como son actualizar los blogs con contenidos interesantes y de utilidad, y no sólo poniendo excusas de por qué no estoy haciendo mi maldito trabajo.

Pero sí que lo estoy haciendo. Es ese tipo de trabajo apenas visible, el que no se nota porque nadie ve un avance o un cambio, pero es esa labor que permite que las cosas continúen como están, que en muchos casos, como es éste, es el trabajo más duro de todos porque absorbe completamente a la persona que lo realiza.

Aunque pequeños, no obstante, sí que ha habido algunos cambios. A nivel asociativo, muchos novatos llegados de actividades de exhibición y publicidad, renovaciones de personal a muerte (que me impiden a mí tomarme unas vacaciones), ampliación de inventario (adivinad quién está haciendo dicha ampliación)... A nivel federativo, asentando estructuras, normativas y atrayendo también muchas nuevas asociaciones que empiezan con garra. A nivel de equipo, renovaciones y estudios de estrategia para mejorar.

Y a nivel personal... Bueno, demasiadas cosas. Buenas y malas. Quizás más malas que buenas. Muchos nuevos encargos a contrarreloj, otros que se van atrasando alarmantemente, medio agosto para hacer 150 horas de trabajo a marchas forzadas, pérdidas de memoria debidas al estrés, otro tipo de pérdidas más sentimentales... Pero también conocer gente nueva que me ha enriquecido (aunque fuese a las malas), saberme rodeada de un equipo que me adora, y unos amigos que siempre intentan ayudarme en todo, aunque algunos se hayan rendido ya...

Que no os confunda mi actitud pesimista, no soy una persona que sólo ve un lado de la moneda, aprecio las cosas buenas que tengo en mi vida, pero la mala racha continúa, y pido comprensión al respecto. Esta semana me tomaré lo más parecido a unas vacaciones que he tenido en un año, la visita ya obligada a la Isla Esmeralda a trabajar. Sí, trabajar allí son unas vacaciones para mí. Una semana alejada de mis obligaciones habituales y mi rutina para sumergirme en una realidad paralela y fantástica, y estar con gente a la que sólo puedo ver una vez al año. Y sí, eso supone no celebrar mi cumpleaños, pero bueno, tampoco sé muy bien qué celebrar a estas alturas, así que celebraré un año más de paciencia infinita, aguante pétreo y fuerza descomunal, y agradecer a los que me han aguantado un año más, a mí y a mis incapacidades. Volveré, espero, más relajada y con mayor (o al menos algo de) motivación. Y sí, tendré la jineta y la daga a tiempo para la Feira Franca de Pontevedra.


jueves, 31 de diciembre de 2015

Un año más...

Estaba tumbada, intentando dormir un rato en vistas de esta noche de celebración y de las pocas horas de descanso de las últimas semanas. Y no he sido capaz. Mi mente me la ha jugado, y se ha puesto a dar vueltas ella sola. Un año que se acaba, ¿y a dónde me ha llevado? En casi todos los aspectos ha sido un año amargo y decepcionante por el ritmo al que avanzan las cosas.

Acabé el 2014 con la moral alta y mucha motivación. Mil proyectos en mi mente, de los que quería cumplir al menos unos pocos. Algunas cosillas pequeñas las he conseguido, con más expectativas que resultados satisfactorios. Otras me han llenado de orgullo sólo momentáneamente, para después dar paso a un sentimiento derrotista. La pendiente ha sido ligera pero constante, siempre hacia abajo, con algunos despuntes temporales. Amigos, gente que creía que sería importante, y se han ido sin dejar rastro, sin saber por qué, si fue culpa mía o de nadie. Simplemente ya no están. Gente que no me ha deseado más que mal, y a ratos lo ha conseguido. Gente que podría ayudarme y no ha mostrado más que la más absurda de las indiferencias. Situaciones que me han vencido ampliamente por su peso. Hechos amargos porque ya no volverán para remediarlos.

No ayuda a hacer balance positivo la ya longeva maldición navideña. Esta época es proclive, todo el mundo lo sabe, a problemas de salud, accidentes y otros hechos que quedan todavía más remarcados por ser las fiestas más memorables del año. Pero lo de mi familia ya no puede ser considerado un cúmulo de casualidades. Desde que murió mi abuelo la mañana de Navidad de hace unos 15 años, no hemos pasado una sola navidad sin pisar un hospital o un tanatorio, estando exentos el resto del tiempo. Éste año no ha sido para menos. Ha sido el año de las amputaciones. Dos personas diferentes en menos de una semana. Demasiada casualidad para mi ya atribulada memoria.

Sigo sin trabajo. Sigo estudiando sin ninguna motivación, buscando... algo. Sigo en un piso compartido con personas que no me caen bien y a las que no caigo bien. Sigo estancada, definitivamente. Y sé que es sobre todo cuestión de actitud. Pero ya me cuesta el simple hecho de levantarme de la cama, pocas fuerzas me quedan para todo lo demás, que no es poco. Sigo sin conseguir llevar a cabo todos los proyectos que tengo en mente, falta de ayuda, de medios... de ganas ya a veces...

Pero aunque la pendiente haya sido constante hacia abajo, también ha sido leve. No todo ha ido mal. Han habido pequeñas chispas de brillantez y felicidad. De nervios, orgullo, satisfacción y sorpresa. Me llevo también cosas buenas de este año. Destaca especialmente entre ellas la Isla Esmeralda, primer viaje desde hace años, tanta gente a la que tenía ganas de conocer y tanta gente a la que no conocía de nada y me han recargado las pilas un poquito, germen de nuevos proyectos, e impregnándome en deseos de volver. Gracias a la serie de circunstancias que me han permitido asistir, y ojalá tenga pronto una nueva oportunidad.

También ExpOtaku, punto de inflexión en mi vida actual por todo lo que me ha aportado, y a toda la gente que implica, compañeros, amigos y colegas. Si nombrara a todos no terminaría, y seguro que me olvidaría de algunos. Sabéis quiénes sois, lo que habéis hecho por mí y lo que he intentado hacer por vosotros.

Y otros sucesos y personas que no tengo claro en cuál de los lados de la balanza poner, pero que me han enseñado. Me han enseñado a seguir, aunque sea sola. Me han enseñado a sacar fuerzas de donde no quedan. Me han enseñado a improvisar en un mar de caos y desesperación. Me han enseñado que todavía puedo, que no debo darme por vencida hasta haber agotado todos los recursos, incluso los que están fuera de mi alcance. Quién sabe a dónde me puede llevar todo ese esfuerzo, pero no lo sabré si nunca lo intento, si el miedo me hace a un lado y pierdo antes incluso de haber jugado.

No sé cómo lo haré, cómo conseguiré que mi cabecita funcione correctamente de nuevo, de qué inesperado lugar volveré a sacar fuerzas, pero seguiré caminando, me levantaré cuando me caiga, cargaré con lo que haga falta y me llevaré por delante lo que se me interponga. Ya veremos dónde estoy dentro de otro año.

Y dónde estaréis vosotros.